Cuentos de Maestros/as para Maestros/as
Martes, 28 de Junio de 2011 14:49
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Presentamos una serie de cuentos para trabajo de reflexión pedagógica.



PUNTO DE PARTIDA:

“Si tiramos una piedra, un guijarro, un “canto”, en un estanque, produciremos una serie de ondas concéntricas en su superficie que, alargándose, irán afectando los diferentes obstáculos que se encuentren a su paso: una hierba que flota, un barquito de papel, la boya del sedal de un pescador... Objetos que existían, cada uno por su lado, que estaban tranquilos y aislados, pero que ahora se ven unidos por un efecto de oscilación que afecta a todos ellos. Un efecto que, de alguna manera, los ha puesto en contacto, los ha emparentado.

(…) De forma no muy diferente, una palabra dicha impensadamente, lanzada en la mente de quien nos escucha, produce ondas de superficie y de profundidad, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, involucrando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y la memoria, a la fantasía y al inconsciente, y que se complica por el hecho de que la misma mente no asiste impasiva a la representación. Por el contrario interviene continuamente, para aceptar o rechazar, emparejar o censurar, construir o destruir.

Gianni Rodari. Gramática de la Fantasía.. Argos Vergara: Barcelona, 1983.


EL CORCHO PEDAGÓGICO

Un Supervisor visitó una escuela primaria. En su recorrida observó algo que le llamó la atención: una maestra (o un maestro) estaba atrincherada/o atrás de su escritorio,los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse: "Permiso, soy el Supervisor... ¿Algún problema?" "Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, no tengo libros, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles..."

El inspector que era un "Docente de Alma", vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:


¿Qué es esto? “Un corcho señor "....gritaron los alumnos sorprendidos. "Bien, ¿De dónde sale el corcho?". "De la botella señor. Lo coloca una máquina...",
"del alcornoque... de un árbol"... "de la madera...",respondían animosos los niños. "¿Y qué se puede hacer con madera?", continuaba entusiasta el docente. "Sillas...", "una mesa...", "un barco! ". Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué país pertenece. ¿Y cuál es el otro país más cercano? ¿A qué continente corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.      

 La maestra quedó impresionada.

Al terminar la clase le dijo conmovida:  "Nunca olvidaré lo que me enseñó hoy.

Muchas Gracias."

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra.

Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden... "Señorita... ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?

Sí señor ¡Cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó??????".

(Enrique) Cuando el maestro no tiene vocación o alma de maestro... nunca encuentra el corcho!!!


******


La Maestra Virtudes Choique

Había una vez una escuela en medio de las montañas. Los chicos que iban a aquel lugar a estudiar, llegaban a caballo, en burro, en mula y en patas. Como suele suceder en estas escuelitas perdidas en un lugar, tenía una sola maestra; una solita, que amasaba el pan, trabajaba una quintita, hacía sonar la campana y también hacía la limpieza.

Me olvidaba: la maestra de aquella escuela se llamaba Virtudes Choique. Era una morocha más linda que el 25 de Mayo. Y me olvidaba de otra cosa: Virtudes Choique ordeñaba cuatro cabras, y encima era una maestra llena de inventos, cuentos y expediciones. (Como ven, hay maestras y maestras).

Esta del cuento, vivía en la escuela. Al final de la hilera de bancos,  tenía un catre y una cocinita. Allí vivía, cantaba con la guitarra, y allí sabía
golpear la caja y el bombo. Y ahora viene la parte de los chicos.

Los chicos no se perdían un solo día de clase. Principalmente, porque  la señorita Virtudes tenía tiempo para ellos. Además sabía hacer mimos, y de vez en  cuando jugaba al fútbol con ellos. En último lugar estaba el mate cocido de leche de cabra, que Virtudes servía cada mañana. La cuestión es que un día Apolinario Sosa volvió al rancho y dijo a sus padres:

--¡Miren, miren...! ¡Miren lo que me ha puesto la maestra en el cuaderno!

El padre y la madre miraron, y vieron unas letras coloradas. Como no  sabían leer, pidieron al hijo que les dijera; entonces Apolinario leyó:

--"Señores padres: les informo que su hijo Apolinario es el mejor alumno".

Los padres de Apolinario abrazaron al hijo, porque si la maestra había  escrito aquello, ellos se sentían bendecidos por Dios.

Sin embargo, al día siguiente, otra chica llevó a su casa algo parecido.

Esta chica se llamaba Juanita Chuspas, y voló con su mula al rancho para mostrar lo que había escrito la maestra:

--"Señores padres: les informo que su hija Juanita es la mejor alumna".

Y acá no iba a terminar la cosa. Al otro día, Melchorcito Guare llegó a su rancho chillando como loco de alegría:

--¡Mire, mamita...! ¡Mire, Tata...! La maestra me ha puesto una felicitación de color colorado, acá. Vean: "Señores padres: les informo que su
hijo Melchor es el mejor alumno".


Así los cincuenta y seis alumnos de la escuela llevaron a sus ranchos una nota que aseguraba: "Su hijo es el mejor alumno".


Y así hubiera quedado todo, si el hijo del boticario no hubiera  llevado su felicitación. Porque, les cuento: el boticario, don Pantaleón Minoguye,
apenas se enteró de que su hijo era el mejor alumno, dijo:


--Vamos a hacer una fiesta. ¡Mi hijo es el mejor de toda la región!  Sí. Hay que hacer un asado con baile. El hijo de Pantaleón Minoguye ha honrado a su padre, y por eso, lo voy a celebrar como Dios manda.


El boticario escribió una carta a la señorita Virtudes. La carta decía:


--"Mi estimadísima, distinguidísima y hermosísima maestra: El sábado que viene voy a dar un asado en honor de mi hijo. Usted es la primera invitada. Le pido que avise a los demás alumnos, para que vengan al asado con sus padres. Muchas gracias. Beso sus pies, Pantaleón Minoguye; boticario".


Imagínense el revuelo que se armó.

Ese día cada chico voló a su casa para avisar del convite.


Y como sucede siempre entre la gente sencilla, nadie faltó a la  fiesta. Bien sabe el pobre cuánto valor tiene reunirse, festejar, reírse un rato,
cantar, saludarse, brindar y comer un asadito de cordero.


Por eso, ese sábado todo el mundo bajó hasta la casa del boticario,  que estaba de lo más adornada. Ya estaba el asador, la pava con el mate, varias fuentes con pastelitos y tres mesas puestas una al lado de la otra.


Enseguida se armó la fiesta. Mientras la señorita Virtudes Choique  cantaba una baguala, el mate iba de mano en mano, y la carne del cordero se iba dorando.


Por fin, don Pantaleón, el boticario, dio unas palmadas y pidió silencio. Todos prestaron atención.


Seguramente iba a comunicar una noticia importante, ya que el convite era un festejo.


Don Pantaleón tomó un banquito, lo puso en medio del patio y se subió. Después hizo ejem, ejem, y sacando un papelito leyó el siguiente discurso:


--"Señoras, señores, vecinos, niños. ¡Queridos convidados! Los  he reunido para comer el asado aquí presente, para festejar una noticia que me llena de  orgullo. Mi hijo, mi muchachito, acaba de ser nombrado por la maestra, doña Virtudes Choique, el mejor alumno. Así es. Nada más ni nada menos..."


El hijo del boticario se acercó al padre, y le dio un vaso con vino. Entonces el boticario levantó el vaso y continuó:


--"Por eso, señoras y señores, los invito a levantar el vaso y  brindar por este hijo, que ha honrado a su padre, a su apellido, y a su país. He
dicho".


Contra lo esperado, nadie levantó el vaso. Nadie aplaudió. Nadie dijo ni mu. Al revés. Padres y madres empezaron a mirarse unos a otros, bastante serios. El primero en protestar fue el papá de Apolinario Sosa:


--Yo no brindo nada. Acá el único mejor es mi chico, el Apolinario.


Ahí nomás se adelantó colorado de rabia el padre de Juanita Chuspas, para retrucar:


--¡Qué están diciendo, pues! Acá la única mejorcita de todos es la Juana, mi muchachita.


Pero ya empezaban los gritos de los demás, porque cada cual desmentía  al otro diciendo que no, que el mejor alumno era su hijo. Y que se dejaran de andar diciendo mentiras.


A punto de que don Sixto Pillén agarrara de las trenzas a doña  Dominga Llanos, y todo se fuera para el lado del demonio, pudo oírse la voz firme de la señorita Virtudes Choique.


--¡Paren...! ¡Cuidado con lo que están por hacer...! ¡Esto es una  fiesta!


La gente bajó las manos y se quedó quieta. Todos miraban fiero a la maestra. Por fin uno dijo:


--Maestra: usted ha dicho una mentira. Usted ha dicho a todos lo mismo.


Entonces sucedió algo notable. Virtudes Choique empezó a reírse loca de contenta. Por fin, dijo:


--Bueno. Ya veo que ni acá puedo dejar de enseñar. Escuchen bien, y  abran las orejas. Pero abran también el corazón. Porque si no entienden, adiós fiesta. Yo seré la primera en marcharme. Todos fueron tomando asiento. Entonces la señorita habló así:


--Yo no he mentido. He dicho verdad. Verdad que pocos ven, y por eso no creen. Voy a darles ejemplo de que digo verdad:


"Cuando digo que Melchor Guare es el mejor no miento. Melchorcito no sabrá las tablas de multiplicar, pero es el mejor arquero de la escuela, cuando
jugamos fútbol...


"Cuando digo que Juanita Chuspas es la mejor no miento. Porque si bien anda floja en Historia, es la más cariñosa de todas...


"Y cuando digo que Apolinario Sosa es mi mejor alumno tampoco miento. Y Dios es testigo que aunque es desprolijo, es el más dispuesto para ayudar en lo que sea...


"Tampoco miento cuando digo que aquel es el mejor en  Matemáticas...pero me callo si no es servicial.


"Y aquel otro, es el más prolijo. Pero me callo si le cuesta prestar algún útil a sus compañeros.


"Y aquella otra es peleadora, pero escribe unas poesías preciosas.


"Y aquel, que es poco hábil jugando a la pelota, es mi mejor alumno en dibujo.


"Y aquella es mi peor alumna en ortografía, ¡pero es la mejor de todos a la hora de trabajo manual!


"¿Debo seguir explicando? ¿Acaso no entendieron? Soy la maestra y debo construir el mundo con estos chicos. Pues entonces, ¿con qué levantaré la
patria? ¿con lo mejor o con lo peor?


Todos habían ido bajando la mirada. Los padres estaban más bien serios. Los hijos sonreían contentos.

Poco a poco cada cual fue buscando a su chico. Y lo miró con ojos  nuevos. Porque siempre habían visto principalmente los defectos, y ahora empezaban a  sospechar que cada defecto tiene una virtud que le hace contrapeso. Y que es cuestión de  subrayar, estimular y premiar lo mejor.


Porque con eso se construye mejor.


Cuenta la historia que el boticario rompió el largo silencio. Dijo:


--¡A comer...! ¡La carne ya está a punto, y el festejo hay que  multiplicarlo por cincuenta y seis...!


Comieron más felices que nunca. Brindaron. Jugaron a la taba. Al truco. A la escoba de quince. Y bailaron hasta las cuatro de la tarde.


*******

LOS AMIGOS SON JOYAS RARAS

Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubría que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llego el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le seguiría que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo:

- Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca mas será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Los amigos son joyas preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. Nos escuchan con atención, y siempre están prestos a abrirnos su corazón.

Los amigos son joyas preciosas.

*****

LA VASIJA AGRIETADA

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:

- Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valorque deberías recibir.

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente:

- Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces:

- Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?.Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

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TODAVÍA NO ES TIEMPO

Todavía no es tiempo

Se cuenta que alguna una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas. 

En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. "Me permite ver esa taza?" preguntó la Señora, "nunca he visto nada tan fino como eso!" En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar. La tacita le comentó: "Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted esta sosteniendo! Hace mucho tiempo yo solo era un montón de barro amorfo." 

Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. 

Llegó un momento en que me desesperé y le grité: "Por favor!! Ya déjame en Paz!" Pero mi amo solo me sonrío y me dijo: "aguanta un poco mas, todavía no es tiempo." 

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté porque mi amo querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. 

A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi amo que me decían "aguanta un poco mas, todavía no es tiempo." Finalmente se abrió la puerta. 

Mi amo me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. 

"Así esta mucho mejor!" me dije a mi misma. Pero apenas y me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. El olor de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaría! "Por favor detente!" le gritaba yo a mi amo; pero el solo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía "aguanta un poco mas, todavía no es tiempo." 

Al fin mi amo dejo de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno! No era un horno como el primero; sino que era mucho mas caliente! Ahora si estaba segura que me sofocaría! Le rogué y le imploré a mi amo que me sacara! Grité, lloré; pero mi creador solo me miraba diciendo "aguanta un poco mas, todavía no es tiempo." En ese momento me di cuenta que no había esperanza! Nunca lograría sobrevivir a ese horno! Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi amo me tomo cariñosamente y me puso en una repisa que era aun mas alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara. 

Después de una hora de haber salido del segundo horno, mi amo me dio un espejo y me dijo: "Mírate! Esta eres tu!" Yo no podía creerlo! Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso! Mi amo nuevamente me dijo: "Yo se que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos; pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Se que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado. También se que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras. ¡Ahora tu eres un producto terminado!" 

"¡Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!" 


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LA CASA DE LOS ESPEJOS

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.
Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logro meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras se topo con una puerta semi-abierta; lentamente se metió en el cuarto.

Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos mas observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y le ladro alegremente a uno de ellos. El perrito se quedo sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con el!
Cuando el perrito salió del cuarto se quedo pensando para sí mismo: "¡Que lugar tan agradable! Voy a venir mas seguido a visitarlo!"

Tiempo después, otro perrito callejero entro al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también a el. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡Que lugar tan horrible es este! Nunca mas volveré a entrar allí!"

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "La casa de los 1000 espejos".

 


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